
La pareja de Simon Cowell, Lauren Cowell, está prestando más atención al tiempo que los niños pasan frente a las pantallas después de que una conversación sobre la educación de su hijo Eric la llevara a cuestionar cómo usan la tecnología las escuelas.
En un artículo de opinión para The Times publicado el sábado, Lauren reveló que una reciente reunión de padres la llevó a replantearse cuánto tiempo pasan los niños usando dispositivos digitales en el salón de clases.
Explicó que una conversación sobre las tareas escolares la llevó a preguntar cuánto escriben realmente los alumnos con lápiz y papel. La respuesta la sorprendió, sobre todo al enterarse de que Eric hace gran parte de sus trabajos con un iPad y un lápiz digital.
Una reunión que le abrió los ojos
“Salí de una reciente reunión de padres de la escuela de mi hijo Eric con una pregunta que no esperaba hacerme: ¿cuándo pasó la escritura a mano a ser algo que los niños deben practicar en casa?”, escribió.
Lauren, quien tiene a Eric, de 12 años, con Simon, admitió que no había pensado a fondo en cuánta tecnología usa su hijo durante la jornada escolar.
“Simon y yo dedicamos mucho tiempo a pensar en las pantallas que Eric, de 12 años, usa en casa”, explicó. “Pero si me preguntan cuántas horas pasa frente a una pantalla en la escuela, la verdad es que no sabría decirlo”.
Su preocupación llega después de meses de colaborar con Raise the Age en una campaña para reforzar la protección de los niños en línea. Hasta entonces, se había centrado sobre todo en las redes sociales, incluidas sus funciones adictivas y la exposición de los niños a contenido perjudicial.
Lauren contó que, a través de la campaña, conoció a padres en duelo cuyas experiencias la afectaron profundamente. Esas conversaciones también la llevaron a reconsiderar la tecnología con la que los niños se encuentran en otros entornos, como las escuelas.
“Lo que no había cuestionado a fondo era la tecnología que ponemos frente a los niños en nombre de la educación”, escribió. Agregó que había supuesto que las escuelas usaban dispositivos digitales porque existían pruebas de que mejoraban el aprendizaje.
Lauren y Simon están de acuerdo
Para Lauren, se trata de encontrar un equilibrio entre la tecnología y otras experiencias de la infancia.
“Simon y yo queremos que Eric disfrute la tecnología y sepa cómo usarla. Claro que sí”, escribió. “Pero también queremos que salga, lea, pase tiempo con sus amigos y tenga una infancia que no gire por completo en torno a un dispositivo”.
También elogió a Simon por dejar de usar celulares hace años para evitar las distracciones constantes. Lauren reconoció que a ella le cuesta más resistirse a tomar su propio dispositivo, y se preguntó cómo se espera que los niños se concentren cuando las pantallas ofrecen tantas distracciones.
Las tareas también se han convertido en motivo de frustración. Lauren recordó que su hijo mayor, Adam, de 20 años, usaba libros de texto y bolígrafos cuando tenía la edad de Eric. Ahora, a veces tiene que entrar a Google Classroom solo para revisar las tareas de Eric, que a menudo exigen pasar más tiempo frente a una pantalla.
“Nos dicen que limitemos el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas, sobre todo por la noche, pero las tareas escolares los llevan de vuelta a ellas”, escribió.
Lauren dijo que, al hablar con otros padres, descubrió que ellos tampoco tienen claro cuánto tiempo pasan sus hijos usando dispositivos en la escuela.
También ha escuchado relatos de niños que acceden a material inapropiado para su edad en dispositivos proporcionados por la escuela. Aunque subrayó que esto no ocurre en todas partes y que no culpa a los maestros, dijo que esos relatos han aumentado su preocupación.
La escritura a mano sigue siendo una preocupación especial para Lauren, quien cree que los niños necesitan oportunidades para desarrollar la motricidad fina al escribir con bolígrafo.
“¿No hay espacio para ambas cosas?”, preguntó, al defender que la escritura a mano tradicional y el aprendizaje digital pueden coexistir.
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